La confianza en uno mismo
La historia de Google se inicia en 1995, en la Universidad de Stanford. Los fundadores Larry Page y Sergey Brin se conocieron mientras cursaban un programa de doctorado en informática y, aunque al principio no se cayeron bien, confiaron el uno en el otro iniciando el desarrollo de BackRub, el primer motor de búsqueda que precedió a Google, un algoritmo que clasificaba los sitios web en función de cuántos otros sitios los enlazaban. Simple, pero genial. Estos chicos suplicaron a Yahoo que comprara su sitio web por un millón de dólares en 1998. Pero el dueño de Yahoo no atendió a su petición al considerarlo algo sin valor, que tener un motor de búsqueda no servía para nada. Mientras, Page y Brin, seguían trabajando en su “inútil” proyecto, pensando que la búsqueda no era sólo una herramienta, sino la puerta de entrada a Internet. Hoy en día, Google gana más en 3 días que Yahoo en su mejor año, teniendo un valor de 2 Trillones de dólares. Circula un rumor, con viso de ser cierto, que asegura que cada año por Navidad, esta pareja de amigos, todavía envían una tarjeta de agradecimiento a Yahoo por no haberlos comprado. En un mundo donde la conformidad y la aprobación social a menudo dictan nuestras decisiones, sostener una visión en la que creemos con fervor puede ser un reto monumental. A menudo, la innovación y la originalidad pueden parecer desalentadoras cuando no cuentan con el respaldo de los demás. Sin embargo, es en estos momentos de adversidad donde se forjan los grandes líderes, visionarios y creadores de cambios. Creer en tu visión cuando otros no lo hacen no solo es un acto de coraje, sino también una senda hacia la autenticidad y el éxito genuino. Hoy en día, Google procesa 40.000 búsquedas cada segundo. Y todo porque dos estudiantes se negaron a rendirse cuando todo el mundo decía que su idea no valía nada. Creer en tu visión cuando otros no lo hacen es un viaje de autodescubrimiento y crecimiento personal. Es un camino que requiere valentía, resiliencia y una fe inquebrantable en ti mismo. Porque esta historia no trata sólo de oportunidades perdidas. Trata de creer en tu visión cuando otros no lo hacen. A veces, lo mejor que te puede pasar es que alguien te diga “no”. www.carloshidalgo.es